Me quede sin trabajo
¿Saben? Me quedé sin trabajo… y no fue porque me hayan despedido o algo similar, fue porque decidí salir, salir de un trabajo que no me llenaba, que no me hacía sentir vivo… Sin emoción, sin deseos, sin metas, sin algo por lo que despertar al siguiente día, pero un 1 de abril de 2026, decidí salir de esa rutina en la cual me sentía tan cómodo que olvidé que estaba vivo.
Un trabajo no debería solo ser tu fuente de ingresos, debería ser aquello que te haga sentir dignidad… ser aquello por lo que darías tu vida, porque es así: si trabajamos durante 8 h al día y dormimos otras 8 h, solo nos quedan 8 h para nosotros… 1/3 parte de nuestro día a día sería el trabajo… y me niego rotundamente a que ese tiempo me lo pase siendo miserable.
No es fácil… No es fácil abandonar algo que te daba una fuente de ingresos medianamente estables, no es fácil lidiar con la ansiedad de no saber qué pasará contigo, no es fácil saber que en una sociedad productiva te verán como un paria, alguien que va en contra del sistema, no es fácil ver cómo las personas cercanas a ti se van alejando cada vez más sabiendo que no eres como ellos… No es fácil ser libre.
¿Y por qué nos sentimos así? ¿Por qué le damos tanta importancia al trabajo? Porque así nos educaron… La sociedad nos educó durante toda nuestra vida que nuestro valor como integrantes de ella es directamente proporcional a cuánto valor aportamos con nuestro trabajo… Por lo tanto, si no aportamos valor, ¿no lo tenemos? Me niego, me niego a seguir creyendo que mi valor como persona depende de mi trabajo.
Esto no quiere decir que me convertiré en un parásito, un alimentado del trabajo de los demás, también me niego a serlo. Entonces, ¿cuál es la alternativa? No lo sé, sigo averiguándola, pero lo que sí sé es que valgo más de lo que me dicen que valgo...
El único que le puede poner valor a tu vida... eres tu mismo.